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Entrevista a Pilar Callado, directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha

Natural de Almansa (Albacete), Pilar Callado irradia energía, positivismo y, sobre todo, compromiso con el cargo que ostenta; no en vano ella misma asegura que “enarbolo la bandera del feminismo allá donde voy”. Es licenciada en Geografía e Historia y, además de dedicarse a la enseñanza, la política también ha sido una de sus pasiones. Ha sido concejala del PSOE de Almansa, diputada regional del PSOE por la provincia de Albacete, presidenta de la Comisión de Sanidad y portavoz de Mujer e Igualdad del Grupo Socialista en las Cortes regionales y, desde julio de 2019, directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha.

P: ¿Por qué Pilar Callado como directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha?
R: En primer lugar, por la confianza que el presidente Emiliano Garcia-Page ha depositado en mí; sin su decisión y su aliento yo no estaría aquí. Además, considero que porque soy una persona que pone todo su empeño en lo que hace y enarbolo la bandera del feminismo allá donde voy. Y también, creo que si hoy soy directora del Instituto de la Mujer es gracias a las miles de mujeres que han luchado para que yo pueda desempeñar un puesto de responsabilidad política como este. De manera que me siento en deuda y comprometida con todas esas mujeres y con las del futuro, porque si hay un fin en el que creo férreamente, es el de conseguir la igualdad entre mujeres y hombres.

P: ¿Cómo afrontó su cargo cuando supo y aceptó?
R: No voy a ocultar que en un primer momento tuve sensación de vértigo, pero que el presidente de Castilla-La Mancha cuente contigo para desempeñar un cargo político de tanta responsabilidad hace que te sientas muy orgullosa y sobre todo muy agradecida. También lo afronté con una gran satisfacción por tener la oportunidad de poder poner en práctica políticas públicas que nos hagan avanzar en la consecución de la igualdad entre mujeres y hombres y en la erradicación de la violencia de género. Y desde luego con mucha responsabilidad, porque todo lo que hagamos desde la Consejería de Igualdad y desde el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha afecta y repercute en muchas mujeres y la mayoría de las veces en sus hijas e hijos.

P: ¿Qué filosofía de trabajo transmite al equipo de profesionales que conforman el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha?
R: Estoy rodeada de un grupo de profesionales que desarrollan su trabajo de una manera impecable y en el que confío plenamente. Desde que me incorporé he procurado que se respire un ambiente de confianza, creando un espacio donde, además de trabajar, puedan florecer las relaciones personales.

P: ¿Cuáles son los objetivos del Instituto de la Mujer?
R: El objetivo principal de la Consejería de Igualdad y del Instituto de la Mujer, como parte de la misma, es el de avanzar para conseguir la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de la vida y trabajar para prevenir y erradicar la violencia de género, ejercida contra las mujeres por el simple hecho de serlo. Una violencia que ha asesinado en España a 1.043 mujeres desde el año 2003, 10 mujeres en lo que llevamos de año, dos de ellas en Castilla-La Mancha. A estas hay que sumar las que no entran en las estadísticas oficiales como la niña asesinada en Esplugues de Llobregat el 6 de enero por su padre o la mujer de 83 años asesinada en Toledo por su hijo. Está claro que no nos podemos quedar impasibles ante esta realidad que es únicamente la punta del iceberg, la peor cara de la violencia de género.

Pero, además, hay muchas más manifestaciones de violencia machista que vienen recogidas en la Ley para una Sociedad Libre de Violencia de Género en Castilla-La Mancha como la trata con fines de explotación sexual, la mutilación genial femenina o la violencia sexual contra las que también estamos luchando con medidas de prevención y sensibilización. Hay violencias como la prostitución que están tan imbricadas en nuestra sociedad que parecen invisibles, y, sin embargo, pasan en nuestros pueblos y ciudades, al lado de nuestras casas. Por esto consideramos tan importante prevenir, formar y sensibilizar.

Por otro lado, debemos favorecer la participación de las mujeres de nuestra tierra en la vida política, económica, social y cultural para poder eliminar cualquier forma de discriminación, para ello es nuestro deber gestionar de manera acertada las numerosas líneas de ayudas y subvenciones con las que contamos y establecer todas las medidas necesarias para que nuestros objetivos se cumplan.

La Consejería también es el motor principal para que las políticas de igualdad sean transversales. ¿Qué quiere decir esto? Que vela porque desde el Gobierno, las decisiones que se tomen y las políticas públicas que se lleven a cabo incorporen la perspectiva de género, es decir, tengan como uno de sus principios rectores la igualdad entre mujeres y hombres. En ese sentido, me gustaría decir que mis compañeras y compañeros nos lo están poniendo fácil, ya hemos creado las Unidades de Igualdad de Género en las Consejerías y hemos empezado con la formación de las personas encargadas de llevarlas.

P: ¿Qué proyectos puede contarnos que tenga actualmente “entre manos” el Instituto de la Mujer?
R: Desde la Consejería de Igualdad, y a través del Instituto de la Mujer, se está trabajando en varios proyectos y todos ellos encaminados a mejorar la vida de la mujeres castellano-manchegas. Estamos desarrollando medidas que favorecerán a las mujeres víctimas de violencia de género y a sus hijas e hijos. También estamos perfeccionando el distintivo de excelencia que reconoce a las empresas y entidades de Castilla-La Mancha que trabajan en pro de la igualdad de mujeres y hombres. Y, sobre todo, a través de nuestras diferentes líneas de subvenciones pondremos en marcha proyectos que trabajen para mitigar las múltiples discriminaciones que afectan a la vida de las mujeres, entre ellas, las que viven en el medio rural.
Además, desde la Consejería de Igualdad se está desarrollando la futura ley de protección de los derechos de las personas pertenecientes al colectivo LGTBI y en la que vamos a apostar por una normativa pionera que tenga en cuenta el índice de ruralidad de nuestra región.

P: Adentrándonos en nuestro sector, el rural, el cooperativo en Castilla-La Mancha, ¿cómo cree que ha cambiado el papel de la mujer rural en los últimos años?
R: En primer lugar, creo que es muy necesario reconocer y reivindicar el papel de las mujeres en el medio rural. Ahora que tanto hablamos de la despoblación, considero que no habrá futuro, ni desarrollo posible para nuestros pueblos si no consideramos seriamente la labor que desarrollan las mujeres en los municipios de la región. Su trabajo en el medio rural ha sido siempre el sostén, el soporte de las familias y de los pueblos, las mujeres siempre han trabajado tanto en el ámbito doméstico como fuera de él, pero su trabajo ha sido invisibilizado. Poco a poco, se han ido haciendo visibles y hoy en día, a pesar de los obstáculos que encuentran en el medio rural, algunas emprenden sus propios negocios: mujeres agricultoras y ganaderas, y mujeres que desempeñan trabajos en educación, sanidad, servicios sociales o el sector de los cuidados. Por tanto, creo que desde las administraciones públicas debemos contribuir de manera activa a su empoderamiento y desarrollo personal y profesional.

P: Los datos van aumentando, pero muy poco a poco, actualmente hay en Castilla-La Mancha 161.962 personas socias de cooperativas, de las que el 23,9% son mujeres, y en los Consejos Rectores de las cooperativas la representación femenina es del 8,33%, ¿por qué cree que aún son datos tan bajos?
R: En primer lugar, las mujeres arrastramos una prohibición secular que nos ha impedido participar en la vida social, política, económica… en cualquier orden de la vida. Dicho esto, la consecuencia lógica es que, a pesar de ser la mitad de la población, todavía tenemos serias dificultades y debemos superar muchos obstáculos para acceder a los puestos de liderazgo en cualquier sector. Hay múltiples factores sociales y culturales que explican esta situación, muchos de ellos relacionados con estereotipos de género. Podríamos decir que los principales obstáculos serían los techos de cristal y los suelos pegajosos. Las barreras del techo de cristal están relacionadas con muchos aspectos como la posibilidad de quedarnos embarazadas, de tener hijos, con la creencia de que estamos menos comprometidas con nuestro trabajo y por supuesto, con los tradicionales roles de género según los cuales el liderazgo ha sido ejercido por hombres. Los suelos pegajosos tienen más que ver con la decisión de dejar nuestra carrera profesional para cuidar a hijos, familiares, etc. En conclusión, este conjunto de factores está en los cimientos de nuestra estructura social y no es fácil desterrarlos, hace falta mucha pedagogía, mucha sensibilización y mucha formación.

P: Desde Cooperativas Agroalimentarias se está poniendo especial énfasis en la visibilidad de la mujer rural, a través de charlas, jornadas, el Foro de Mujeres Cooperativistas, ¿cómo valora estas acciones?
R: Creo que este tipo de iniciativas en las que las mujeres comparten sus experiencias y conocen a otras mujeres que están en su misma situación les permite tejer redes de apoyo a través de las cuales ellas sientan una mayor confianza para participar de una manera más activa en sus cooperativas. Conocer el ejemplo de otras mujeres que ocupan puestos de liderazgo y de dirección es esencial.

P: Tras la reunión mantenida con Cooperativas el pasado mes de enero, ¿cómo valora la misma y qué conclusiones se sacaron?
R: Fue una reunión muy productiva e interesante que me permitió conocer mejor la realidad de la mujeres castellano-manchegas cooperativistas y el gran trabajo que desde su organización se realiza para conseguir la igualdad dentro del sector. Además, establecimos sinergias y posibles líneas de colaboración futuras con el objetivo común de mejorar la vida de las mujeres que viven en nuestros pueblos.

P: ¿Qué cree que hace falta para que haya una igualdad real en la sociedad y en el medio rural?, ¿cuál cree que es el principal problema para atajar desigualdades?
R: Para que las mujeres puedan desarrollar sus carreras profesionales, pero también su vida personal y familiar, la sociedad en su conjunto, y, sobre todo, los hombres, deben acompañarnos en ese proceso. En mi opinión, son imprescindibles dos cosas: en primer lugar, dotar al medio rural de servicios públicos de calidad. En segundo lugar, creo que los hombres deben convertirse en aliados imprescindibles de la lucha de las mujeres. Es necesaria una corresponsabilidad total y absoluta en el ámbito familiar para que las mujeres puedan efectivamente desarrollar su carrera profesional.

P: ¿Cómo valora, en este sentido, la Ley de Titularidad Compartida?
R: La reciente aprobación del Estatuto de las Mujeres Rurales que viene a mejorar y fortalecer la figura de la titularidad compartida ha sido todo un acierto, porque reconoce todo ese trabajo que han estado realizando las mujeres desde siempre y que normalmente ha sido invisibilizado por su consideración de “ayuda familiar”. Les daré algunos datos, en la región hemos pasado de 28 titularidades compartidas en junio de 2015 a 183 en enero de 2020. Además, en cuanto a las nuevas incorporaciones al sector agrario se está produciendo un importante relevo generacional, hemos pasado de una tasa de 16% de mujeres en 2014 a un 33% de nuevas incorporaciones de mujeres en 2019. Todavía queda trabajo por hacer, pero este es el camino por el que considero que debemos seguir avanzando.

P: ¿Cree que, realmente, el Estatuto de la Mujer Rural y la obligación de incrementar en las cooperativas la presencia de mujeres en los Consejos Rectores repercutirá positivamente en el sector?, ¿o por el contrario que “obligar” puede tener un efecto negativo?
R: Sí. Sin duda esta medida será positiva. Es necesario visibilizar a las mujeres y que la sociedad tenga referentes femeninos porque a una mujer le seguirán otras y esto es necesario para las cooperativas y para cualquier sector, sea la universidad, la investigación, las grandes corporaciones. El medio rural no tiene futuro si las mujeres no encuentran su futuro en él, esto es algo que tiene claro nuestra consejera y en lo que estamos trabajando. Castilla-La Mancha es eminentemente rural, con un 91% de su territorio con esta consideración. Las cooperativas son imprescindibles para nuestra región porque en muchos de nuestros municipios son la única industria, de manera que la participación de las mujeres en ellas y en los Consejos Rectores es además de necesaria, una cuestión de justicia social.

P: Se habla constantemente de aprovechar el talento, venga de donde venga, ¿cómo definiría usted el talento femenino?, ¿qué cree que aporta la visión de la mujer a los órganos de decisión de empresas y cooperativas?
R: No creo que mujeres y hombres por el hecho de ser mujer u hombre tengamos talentos, capacidades o sensibilidades diferentes. Lo que sí creo que debemos tener en cuenta y no podemos obviar es que las mujeres somos el 50 por ciento de la población, el 50 por ciento del talento, la creatividad, el potencial de desarrollo de nuestra región y, por lo tanto, todas y todos debemos contribuir y trabajar para afrontar los enormes desafíos del siglo XXI como son el desarrollo sostenible de nuestros pueblos, la despoblación, el cambio climático o la igualdad entre mujeres y hombres.

Pilar Callado

PILAR CALLADO DE CERCA…

¿Cómo se define?
Soy una persona extrovertida, concienzuda y pasional.

¿Cuál es su principal virtud?
Creo que la constancia.

¿Y su principal defecto?
El ser pasional a veces ocasiona problemas.

¿Algún vicio confesable?
Si se puede considerar vicio…viajar.

¿Qué no soporta?
La mala educación.

¿Qué es lo que más le gusta de las personas?
La empatía.

¿Y lo que menos?
Que no vayan de cara.

¿Alguna vez ha dicho “tierra trágame”?
Muchas veces, pero nunca me ha llegado a tragar. La última, cuando me caí por las escaleras de la tribuna de las Cortes al terminar mi intervención en un pleno.

¿Su plato favorito?
Tengo muchos, pero me quedo con los gazpachos manchegos que hacemos en Almansa.

¿Qué hace cuando no trabaja?
Compartir tiempo con mi familia, sobre todo ahora que estoy lejos de casa.

¿Qué se le da bien hacer?, ¿alguna habilidad?
Soy muy hábil y creativa, cuando era más joven llegué a diseñarme y a confeccionarme mi propia ropa, tuve una buena maestra, mi madre.

¿Cuál es su mayor tesoro?
Mi hija Lola. La adoptamos en China hace ya 15 años.

¿Y su mayor logro en la vida?
Llegar a donde estoy.

¿Se arrepiente de algo?
Nada tan importante como para que me quite el sueño.

¿Qué le hace reír a carcajadas?
Un buen rato con mis amigas. Me río con facilidad.

¿Dónde se perdería?
En Florencia.

¿Es usted de las que cuenta hasta 10 o no llega ni al 2?
No llego ni al 1.

¿A quién admira?
Por su actitud ante la adversidad, a mi hermana Isabel.

¿Con qué mujer se iría a tomar un buen vino y a charlar?
Si fuera posible, con Frida Kalho.

¿Y hombre?
Aunque, tristemente, llego tarde, me hubiese encantado tomarme un vino con José Luis Cuerda.

¿Tiene algún “grito de guerra” cuando las cosas se tuercen?
El del equipo de baloncesto de mi hija: “¿Qué somos: princesas o guerreras?, ¡guerreras, guerreras, guerreras!”.

Cuénteme un recuerdo de su infancia.
Podría contar muchos, pero en mi cabeza y en mis sueños se repite el recuerdo y la añoranza de los largos y felices veranos pasados en la playa de Cullera, junto a mi familia numerosa.