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“La mujer rural está mejor que nunca, porque siempre ha estado en el segundo plano, pero ahora tenemos las herramientas para estar en el primero”

Margarita Plaza es actualmente la única mujer del Consejo Rector de Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha, pero no por ello es distinta o tiene un trato diferente. Confiesa que se siente muy a gusto con sus compañeros e, igualmente, en su puesto como secretaria de la cooperativa Nuestra Señora de la Antigua y Santo Tomás de Villanueva, en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real). Afirma rotunda que una mujer puede llegar en este sector donde quiera, aunque tenga las trabas de otros compañeros, “hoy tenemos las herramientas, las leyes necesarias para cumplir nuestros objetivos profesionales en el sector cooperativo; la que piense lo contrario está equivocada y es necesario desterrar esa idea y, sobre todo, querer cumplir nuestros sueños”.

Ingeniera técnico agrícola, Margarita Plaza es natural de Villanueva de los Infantes. Siempre ha estado vinculada con el sector agrario, “mi padre, aunque no era agricultor, invertía en la agricultura”, y tras trabajar de técnica en la cooperativa de Infantes y, después, de técnica de ASV en la de Campo de Montiel, acabó siendo secretaria de la cooperativa Nuestra Señora de la Antigua y Santo Tomás de Villanueva desde el año 2012 y secretaria del Consejo Rector de Cooperativas Agro-alimentarias desde 2016.

Afirma que en este sector nunca ha sentido rechazo o trabas por ser mujer y, a su vez, reconoce que nunca nada la ha frenado, “en casa somos cuatro hermanas y mi padre siempre fue un hombre con la mentalidad muy adelantada, teniendo en cuenta lo que había en aquel entonces; siempre nos animó a perseguir nuestros sueños, a que saliéramos fuera, a que estudiáramos lo que realmente queríamos. Cuando yo estudié mi carrera y otra de mis hermanas ingeniera de Caminos, hubo personas que nos decían que eso eran carreras de hombres, pero mi padre siempre nos dijo que no hiciéramos caso, que si era lo que nos gustaba, que adelante, y es así como he pensado siempre”.

Cuando se decidió a presentarse para secretaria de la cooperativa de Villanueva de los Infantes, lo tuvo claro, “cuando el anterior secretario se marchó presenté mi candidatura; no tuve oposición de nadie, como así debe ser; me consta que hay mujeres que no dan el paso porque tienen en contra a ciertas personas de su cooperativa, cuando por Ley tienen todo el derecho de presentarse, y eso les digo, que se muevan; odio la queja, una queja sin acción no sirve para nada, hay que proponer, hablar, no quedarse callada, siempre con respeto”.

P: ¿Cuál es su vinculación con el sector agrario?
R: Aunque mi padre no era agricultor invertía en viña y en olivar, y he estado siempre rodeada de este sector. Mi padre nos decía que hiciésemos lo que nos gustaba, lo que nos apeteciera, no era de tenernos encerradas en casa; decía que estudiásemos, nos dejó libres, nunca nos puso trabas, seguramente por eso soy tan lanzada y me atrevo a todo, porque así lo he vivido desde siempre.
Estábamos vinculados a la cooperativa del pueblo; a mi padre le encantaba, nos hablaba de ella como algo positivo, la valoraba mucho. Cuando falleció mis hermanas y yo heredamos sus tierras y, como yo había hecho, a través del Grupo de Desarrollo Rural Tierras de Libertad, en Almedina, un proyecto para la Junta sobre el pistacho, como fui al Chaparrillo, me documenté y aprendí mucho de este cultivo, decidí plantar pistachos en nuestras explotaciones. Siempre muy bien asesorados, y eso lo quiero recalcar, que es necesario pedir el asesoramiento de las personas adecuadas, confiar en los técnicos y no lanzarse a lo loco; es la única manera de sacar adelante los cultivos.

Mi marido y yo compramos la planta, la pusimos y la injertamos en familia, 17 hectáreas de pistacho que para mis hermanas y para mí son como nuestros hijos (risas); estamos muy contentas con nuestra explotación.

P: ¿Cuál es tu cometido como secretaria en la cooperativa de Villanueva de los Infantes?
R: Afortunadamente me permiten conciliar y tengo libertad de horario. Hago las actas de los Consejos, firmo documentos, certificados, gestiono la secretaría, toma de decisiones… En la cooperativa nos dan una gratificación anual por nuestro trabajo, sin embargo desde aquí quiero lanzar una reivindicación, y es que figuras como el presidente, el secretario, el tesorero, que tienen un trabajo constante y dedicado en la cooperativa, que tengan una remuneración, porque en muchas no la tienen.

P: ¿Y en el Consejo Rector de Cooperativas?, ¿qué labor desempeña?
R: Al ser la única mujer mi cometido se ha desviado mucho al tema de la igualdad. Todos tenemos una misma función de representatividad de la Organización, sin embargo yo estoy más presente en temas de mujer e igualdad, de hecho estoy también en la Comisión de Igualdad de Cooperativas.

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P: Usted ha sido, en cierta medida, pionera, ya que ha sido la primera mujer miembro del Consejo Rector de Cooperativas, ¿qué ha supuesto para usted?
R: La verdad es que lo veo muy normal; no tengo miedo a nada, y los retos son importantes en la vida. Para mí es algo normal, ya que hablamos de igualdad; son cargos, soy una más, no es nada especial por ser mujer. He de decir que estoy encantada, dicho de todo corazón; mis compañeros son maravillosos, en ningún momento me he sentido menospreciada o que mis opiniones se tengan menos en cuenta. Estamos todos encantados de formar este equipo y, además, he de decir que Cooperativas Agro-alimentarias tiene un equipo de profesionales detrás maravilloso y muy comprometido, y eso desde luego a los miembros del Consejo nos da muchísima tranquilidad; nos relaja saber que hay detrás hombres y mujeres que nos respaldan.

Por otro lado sí creo que mi cometido como mujer en el Consejo Rector de Cooperativas, que se ciñe principalmente a los temas de igualdad, debería ampliarse y compartirse. Es decir, ya que hablamos de igualdad y esta es para todos, que los hombres también tengan voz y representatividad en estos temas. El reto es llegar a conseguir que participen como nosotras.

P: ¿Cómo valora los trabajos que se están realizando desde Cooperativas por la Igualdad y la visibilidad de la mujer en el sector rural?
R: Se está avanzando muchísimo, de forma lenta, pero firme. Las jornadas que desde Cooperativas se realizan por la visibilidad de la mujer, por el intercambio de experiencias, son muy positivas porque animan a otras a dar el paso. Si queda algo por hacer por nuestra parte como Organización es que, en el marco de esas jornadas, las propias mujeres nos desplacemos al lugar de trabajo, al campo, a la cooperativa, de otras mujeres, para conocer cómo trabajan en sus cultivos, en su día a día.

Pero desde luego se está avanzando mucho, cuando yo comencé de secretaria en el Consejo Rector de Cooperativas había en Castilla-La Mancha un 3% de mujeres en los Consejos Rectores de las cooperativas, y ahora está subiendo y ya estamos casi en el 10%. Poco a poco, pero se avanza.

P: ¿Cómo considera que está actualmente considerada la mujer en el sector rural?
R: Las mujeres estamos cada vez mejor en cualquier sector. Los hombres no tienen inconveniente en contar con nosotras, pero no debemos rendirnos ante un no de un marido, un no de un presidente, tenemos nuestras herramientas, leyes... La mujer rural está mejor que nunca, porque siempre ha estado en el segundo plano, pero ahora tenemos las herramientas para estar en el primero; eso sí, hay que querer.

P: ¿Cree que aporta una visión diferente, como mujer, al Consejo Rector de Cooperativas?
R: Sí, desde luego. Creo que en las cooperativas debe haber jóvenes, mayores, mujeres, hombres, diversidad absoluta, en todo, tanto en cooperativas agroalimentarias, como en las de otro tipo. Pero sí creo que aportamos una visión diferente, igual que los hombres aportan otra distinta; el hecho de que haya mujeres beneficia directamente a la propia cooperativa.

P: Hablando en general del sector cooperativo, ¿cómo cree que se encuentra este actualmente?
R: El sector gira en torno a satisfacer las demandas del consumidor actual, que es diferente a lo que pasaba hace uno años. Ahora es primordial la seguridad alimentaria, la alta calidad, respetar el Medio Ambiente y el bienestar animal. ¿Qué nos falta a las cooperativas?, organizarnos mejor, apostar por la integración, hacer planes estratégicos para que todos los sectores vayan a una, y para eso deben ir unidas no solo las cooperativas, también envasadoras, productoras, cadenas de distribución, consumidores, es decir, organización con toda la cadena agroalimentaria.

Son necesarios planes que nos lleven a estabilizar los mercados, no hacerlo para casos puntuales, como lo que nos está ocurriendo ahora con el aceite de oliva y la caída de sus precios.

P: ¿Cuáles cree que son las fortalezas de las cooperativas y sus debilidades?
R: Las cooperativas cuentan con un alto número de socios, de servicios, tienen una fuerte implantación en el medio rural, generan confianza entre los habitantes de los pueblos, seguridad… Sin embargo cuenta con el problema de la dispersión, la falta de la integración.

P: ¿Cree que las cooperativas son o pueden ser la clave para luchar contra la despoblación?
R: La cooperativa desde luego fija la población, pero ante problemas como el del despoblamiento, la cosa se complica. Una cooperativa necesita agua para poder vivir, para que sus socios se queden en los pueblos a cultivar sus tierras; si nosotros consiguiéramos regar, la gente se quedaría. Es fundamental el papel de Cooperativas, como organización, para poder hablar con las distintas Administraciones, para actuar como interlocutor para exponer las demandas del sector; y el tema del agua está de actualidad pero es un verdadero problema que, desde luego, contribuye a la despoblación si no se soluciona.

P: ¿Cómo ve el futuro de las cooperativas?
R: Lo veo cada vez mejor. Si apostamos por la integración y por aprovechar nuestras fortalezas, seremos invencibles.