Cooperativas agro-alimentarias Castilla-La Mancha Avenida de Criptana, 43 13600 Alcázar de San Juan - Tel: 926545200

“Utilizamos cookies propias y de terceros, con finalidades analíticas, publicitarias y elaboración de perfiles, recabando para ello los datos necesarios como hábitos de navegación del usuario. Puedes acceder a más información aquí”

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso.

Acepto

Entrevista a Juan Miguel del Real, nuevo director de Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha

Juan Miguel del Real es un hombre tranquilo, que aborda con templanza y seguridad los aspectos que afectan a las cooperativas de la región. Con 51 años lleva prestando sus servicios profesionales en Cooperativas desde julio de 1995 y ahora, tras ser responsable del Departamento Jurídico durante 23 años (es licenciado en Derecho por la UCLM y abogado ejerciente desde 1991) y subdirector desde el año 2006, ostenta el cargo de director tras la jubilación de José Luis Rojas. Tiene en su haber profesional, entre otros logros, el haber participado activamente en la elaboración de las dos leyes de cooperativas de Castilla-La Mancha y, además, es vocal del Consejo Regional de Economía Social de Castilla-La Mancha. Afronta la dirección de Cooperativas con “ilusión y con el peso de la responsabilidad” pero, como él mismo reconoce, al frente de un gran equipo que hacen las cosas más fáciles.

Pregunta: ¿Cómo afronta su nuevo cargo como director de Cooperativas?
Respuesta: Lo afronto con mucha ilusión a la vez que con el peso de la responsabilidad que supone estar al frente de una organización tan importante como esta, tan respetada y con una dilatada trayectoria de más de 30 años siendo referente del cooperativismo y del sector agroalimentario regional. Aunque ya acumulo años de experiencia, en estos primeros días al frente del nuevo cargo aún me cuesta conciliar el sueño algunas noches.

P: ¿Qué filosofía le ha transmitido su antecesor, José Luis Rojas?
R: José Luis ha estado al frente de la organización durante los más de 29 años, prácticamente desde el nacimiento de la misma, y es evidente que su impronta, su forma de hacer y su filosofía han configurado en gran medida lo que hoy es la cultura de la organización. A nivel interno ha marcado un estilo directivo basado en los resultados, en la confianza en las personas, dejando amplio margen de movimiento para que cada departamento se organice, ha fomentado la creatividad, la puesta en marcha de nuevos proyectos, nuevos retos y esa filosofía, que yo comparto, debe permanecer a futuro. A nivel externo, ha mantenido una línea firme y rigurosa a la hora de defender a la organización y el interés general de las cooperativas más allá del gobierno de turno, logrando que a día de hoy seamos una organización muy respetada y con posicionamiento muy profesionales, algo que espero se siga manteniendo y mejorando. Yo he estado desde 2006 con él como subdirector compartiendo el día a día, las alegrías y las penas y, por tanto, su filosofía ha pasado a ser la mía en muchos aspectos. He aprendido muchísimo de él y con él.

P: ¿A qué retos se enfrenta como director de esta organización?
R: Tenemos que seguir impulsando desde la organización un modelo cooperativo más competitivo e integrador de manera que compatibilicemos, por un lado, la presencia en el territorio y la cercanía de las cooperativas a sus socios pero, a la vez, dotándolas de estructuras superiores más fuertes a nivel comercial. A nivel interno de la organización, tenemos que seguir trabajando para lograr una organización fuerte y sólida, cercana a las cooperativas, que cubra todas sus necesidades, que ayude y acompañe en el proceso de cambio que deben protagonizar en los próximo años y, sobre todo, que logremos integrar a todas aquellas cooperativas que aún no forman parte de nuestra organización, pues ahora más que nunca, la unión hace la fuerza y nuestra voz tiene que ser única y más fuerte para alcanzar los retos que tenemos frente nosotros.

P: ¿Qué valores transmite a su equipo para motivarles y seguir dándolo todo en beneficio de las cooperativas castellano-manchegas?
R: Creo que tenemos un equipo de profesiones estupendo, joven y comprometido. Tanto como compañero como ahora, además, como director me siento muy orgulloso de todos ellos. De hecho, uno de los motivos por los que acepté el reto de asumir la dirección de esta casa, fue por el gran equipo que me acompaña; con ellos el trabajo se hace fácil y no te sientes solo ante los problemas y adversidades que se presentan en el día a día. Ellos son conscientes de que el sector cooperativo agroalimentario tiene unos requerimientos especiales y necesita de esfuerzos añadidos, sobre todo de horario, que no siempre están debidamente recompensados, pero tenemos claro cuál es nuestra misión, a quién nos debemos, quién da sentido a la organización. Del éxito de nuestras cooperativas depende el nuestro. Eso nos motiva a todos. Yo solo tengo que facilitarles su trabajo, darles las directrices generales y la necesaria visión de grupo para que todos rememos en la misma dirección.

Juan Miguel 2

P: ¿Cómo cree que ha cambiado el sector cooperativo en los últimos años?
R: En estas últimas décadas el cooperativismo ha cambiado mucho. Las cooperativas han dejado de ser esas empresas que se decía eran lentas y acomodadas en el mercado, para pasar a ser empresas modernas, ágiles, rodeadas de buenos profesionales, abriendo y liderando mercados exteriores, elaborando productos de excelente calidad, siendo pioneras en tecnología y además elemento clave para la vertebración social y económica del medio rural de nuestra región.
Pero además, estamos siendo testigos en estos últimos años de un proceso de cambio cultural que yo denomino la “segunda revolución agroalimentaria”. A mediados del siglo pasado los agricultores protagonizaron una primera revolución cuando abandonaron sus individualismos y apostaron por empresas comunes, creando los cientos de cooperativas que hoy conocemos en la mayor parte de los pueblos de nuestra región. Hoy, pasados los años, las cooperativas están protagonizando esa segunda revolución y, al igual que hicieron los agricultores, las cooperativas están abandonando poco a poco su individualismo empresarial y están apostando por proyectos colectivos que les aporten más valor, mejor posición en los mercados y, en definitiva, más rentabilidad para sus socios. Es un momento clave en la historia de nuestro sector y en gran medida nuestra organización ha sido responsable de impulsar ese cambio.

P: ¿Qué frentes abiertos tiene el sector que quiera destacar?
R: Uno de los grandes retos que tiene que abordar el sector y, además, debemos hacerlo con la mayor unidad posible de todos los agentes público y privados, será sin duda, el cambio de modelo en la gestión y acceso al agua, al ser ésta uno de los más importantes factores limitantes para la competitividad de la agricultura de nuestra región y, por tanto, de la competitividad de nuestras cooperativas. El modelo actual hace que la mayor parte de los agricultores de nuestra región, pero muy especialmente los jóvenes, no tengan acceso al agua ni expectativas de hacerlo y ello nos coloca en una situación de clara desventaja competitiva respecto a otras Comunidades Autónomas que tienen más agua o mayores facilidades de acceso a la misma. Hoy no podemos entender una agricultura de futuro sin garantizar un acceso sostenible y medioambientalmente responsable, al agua.
Junto a ello, tenemos otros retos importantes en el medio plazo en los que nos jugamos mucho: una nueva PAC que puede suponer grandes cambios en el modelo de gestión de las ayudas e influido por un nuevo marco post-brexit, la inmersión de nuestro sector y nuestras cooperativas en la era digital, el mantenimiento de nuestro medio rural, la apuesta por la innovación, etc.

P: El despoblamiento es un tema de total actualidad y un problema real del medio rural, ¿qué papel cree que pueden jugar y juegan las cooperativas, tanto desde el punto de vista económico, como social para atajar este problema?
R: Hablando de retos, este es otro de los más importantes a los que se enfrenta la sociedad castellano-manchega. Las causas de este despoblamiento son múltiples y la soluciones complejas, pero es evidente que una parte de esas soluciones tiene que venir del propio sector agroalimentario. Las cooperativas son en muchos casos las únicas o más importantes empresas de la mayor parte de los pueblos de la región que, a su vez, aglutinan a miles de agricultores y ganaderos que habitan en el medio rural. Pero siendo ello destacable, creo que es el momento de dar un paso más. Las cooperativas son las únicas entidades que pueden canalizar muchas de las necesidades que demanda el entorno rural y que son precisas para que la población actual se quede, además de poder atraer a nuevos jóvenes que garanticen el relevo generacional. Así está ocurriendo con servicios tan básicos como el suministro de carburantes en muchos pueblos de nuestra región en los que las cooperativas son las únicas que garantizan el suministro a socios y terceros, y así tendrá que ocurrir con otras iniciativas emprendedoras que deberán ser acogidas por las cooperativas en áreas como los servicios asistenciales a personas dependientes, servicios de consumo de productos básicos, gestión y explotación de tierras en común, servicios turísticos, etc.

P: Respecto a los jóvenes también se han dado importantes pasos para que el relevo generacional esté garantizado, ¿cree que esto es posible, que el joven que quiere incorporarse al campo cuenta con las suficientes herramientas para hacerlo?
R: Agua, servicios y jóvenes son tres claves de futuro en nuestra región. Si queremos que los jóvenes se queden o se sientan atraídos por nuestro sector agroalimentario y se queden a vivir en nuestros pueblos, necesitan disponer de los servicios básicos más elementales y, además, precisan de agua para poder tener de una explotación competitiva que les permita vivir dignamente. Difícilmente podemos pedir a nuestros jóvenes que se queden en el medio rural, trabajando en el campo con la explotación de rabioso secano de sus padres.
En nuestra organización, hemos sido pioneros en crear un área específica de trabajo con jóvenes cooperativistas que nos está dando muchas alegrías en los últimos años. Es fundamental poner en valor la profesión agraria, dignificar ante la sociedad el trabajo de agricultor, hacer que el joven agricultor se sienta orgulloso de su profesión y empoderar a los jóvenes para que tomen las riendas del sector agroalimentario y, especialmente, de las cooperativas. En ello estamos. 

P: ¿Y en materia de igualdad? La visibilidad de la mujer cada vez es mayor, pero aún muy modesta, ¿cree que se está produciendo un cambio de mentalidad?
R: Una cuarta clave para el futuro de nuestro medio rural: la mujer en el medio rural. El papel de la mujer en el medio rural de nuestra región es clave para la supervivencia del mismo, pero es evidente que tenemos que darle visibilidad, ponerlas en valor e impulsar un papel más activo de la mujer en la industria agroalimentaria. Nosotros como organización llevamos años trabajando en esta línea, fomentando una mayor participación de la mujer en la vida corporativa de las cooperativas y, sobre todo, impulsado su incorporación a los consejos rectores y demás puestos de dirección de las cooperativas. Los resultados están siendo muy positivos, si bien se partía de valores tan bajos que aún la visibilidad es escasa, por lo que tenemos que seguir trabajando en esa línea.

P: ¿Por qué pertenecer a una cooperativa es la mejor fórmula para lograr valor, seguridad y competitividad?
R: La cooperativa ofrece a sus socios precios justos y seguros a sus producciones, le ayuda a ser más competitivos al poner a su disposición bienes y servicios de calidad en las mejores condiciones posibles, los sitúa en el mercado, les permite participar en la toma de decisiones de su propia empresa y les protege ante situaciones de crisis de mercado como las que, cada vez más, se viven en nuestro sector. Es curioso, pero el efecto regulador en el mercado que realiza la cooperativa beneficia tanto al socio como al que no lo es y eso se ha comprobado cuando en una zona ha desaparecido la cooperativa, la han echado de menos tanto los socios como los que no lo eran. Lo que está claro es que el agricultor que está fuera del ámbito cooperativo está más desprotegido y expuesto a los movimientos especulativos del mercado.