Cooperativas agro-alimentarias Castilla-La Mancha Avenida de Criptana, 43 13600 Alcázar de San Juan - Tel: 926545200

“Utilizamos cookies propias y de terceros, con finalidades analíticas, publicitarias y elaboración de perfiles, recabando para ello los datos necesarios como hábitos de navegación del usuario. Puedes acceder a más información aquí”

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso.

Acepto

Autor: Jacinto Tello, responsable del Área de Medio Ambiente de Cooperativas Agro-alimentarias.

Se va acercando el momento. No caben excusas, retrasos o indecisiones en los temas relacionados con nuestro clima. En las últimas fechas estamos asistiendo a unos episodios continuados de olas de calor, junto con ausencia de precipitaciones, que hace que el clima general, y no me refiero al clima atmosférico, sea de preocupación por la evolución de las condiciones de temperatura y precipitaciones.

Los últimos fenómenos meteorológicos extremos, como el huracán Irma, que arrasó varias islas caribeñas y parte de Estados Unidos, ha vuelto a poner en primera fila el Cambio Climático. Según los expertos, no se puede demostrar que entre los efectos del cambio climático se encuentren la proliferación de este tipo de huracanes, pero sí se está en condiciones de afirmar que los que existen son más potentes y virulentos, dado que el mayor calentamiento del agua del océano implica un aumento extra de energía en el sistema que se transforma en mayor potencia para los huracanes y, por tanto, mayor poder de destrucción.

El asunto hay que analizarlo desde varios puntos de vista. Desde luego el punto de vista de la producción agronómica es el que más afecta a nuestro sector, y es para el que nos vamos a tener que preparar obligatoriamente si queremos que la actividad agropecuaria en nuestra región perdure en el tiempo.

Las últimas decisiones de Estados Unidos relacionadas con el histórico acuerdo de París, pone a prueba los cimientos de las políticas internacionales en materia de Cambio Climático. Resulta paradójico que los dirigentes de uno de los países que está sufriendo de manera más clara los efectos del Cambio Climático, no lo reconozca y no ponga medidas para mitigar el mismo. Aunque sea un solo país el que renuncie a cumplir los objetivos propuestos, si es EEUU, el concepto cambia lo suficiente como para replantear algunas situaciones. Hay que tener en cuenta que USA es el segundo país que emite más gases de efecto invernadero (GEI) a nivel mundial, por detrás de China.

foto 2

La situación vista con el prisma mundial, no debe impedirnos valorar las repercusiones que sobre nuestra región tendrá la evolución de los cambios producidos a escala planetaria.

Para plasmar la situación de una manera más sencilla de entender, a continuación se expondrán alguno de los gráficos de la Agencia Estatal de meteorología (AEMET) que expresan, según las diferentes hipótesis de evolución de las emisiones, la variación de algunos parámetros climáticos cuyas consecuencias podemos percibir directamente:

grafico 1

 

Se puede apreciar claramente la tendencia a la baja de las precipitaciones previstas hasta el año 2100, que aunque con nuestra percepción del tiempo parece que pueda ser mucho, climáticamente es un período muy corto, máxime cuando se prevé tal disminución de la precipitación que en determinadas circunstancias puede llegar al 20%.

Con la cada vez mayor necesidad de agua de los cultivos para asegurar rentabilidades que permitan la supervivencia del sector agroalimentario, es complicado imaginar un clima con un porcentaje de reducción de precipitación como el expuesto. Por ello, hay varias líneas de trabajo que deberemos desarrollar para lograr la continuidad de la actividad agroalimentaria.

En el caso especial de la viticultura, hemos experimentado en los últimos años un aumento considerable de la superficie de regadío, a través de los programas de ayudas a la reestructuración del viñedo, siendo cada vez más necesario realizar riegos, aunque sean estratégicos o de apoyo, para asegurar en algunas ocasiones la supervivencia de la plantación.

En este sentido, las previsiones de los cambios meteorológicos van a afectar también a las temperaturas, existiendo un aumento de las mismas. En el siguiente gráfico se puede apreciar:

grafico 2

En los últimos meses hemos asistido a una concatenación de temperaturas altas, batiendo los más altos registros que existían hasta la fecha. Pues bien, las previsiones apuntan a que esta tendencia va a seguir si no se cambia la dinámica actual.
Las olas de calor que hemos padecido este año, parece que van a seguir siendo habituales y se van a prolongar en el tiempo. Se puede apreciar en el siguiente gráfico:

grafico 3

 

Desde el punto de vista agronómico, esta sucesión de altas temperaturas junto con la ausencia de precipitaciones, son altamente perjudiciales para los cultivos. Tenemos el ejemplo de la cosecha de cultivos herbáceos este mismo año, en el que muchas hectáreas no han sido ni siquiera recolectadas por faltas de rentabilidad. De hecho, la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural ha publicado una orden de excepcionalidad en cuanto a los requisitos exigidos para cobrar las ayudas de agricultura ecológica en cultivos herbáceos y proteicos por esta misma circunstancia.

Estas olas de calor y las altas temperaturas continuadas hacen más visibles las consecuencias de las variaciones del clima. Aunque como hemos dicho anteriormente, los períodos para valorar exactamente los efectos de la acción humana sobre el cambio climático son muy dilatados, el hecho de que se presenten estos fenómenos meteorológicos permite que se produzca un ambiente más propicio a la concienciación de que las actividades que realizamos tienen realmente consecuencias reales y directas sobre nosotros.

De este modo, existe una conciencia colectiva que facilitará la implantación de estrategias de mitigación y adaptación y animará a las administraciones a elaborar planes concretos para llevar a cabo las estrategias fijadas en las cumbres internacionales y que no se queden en una simple declaración de intenciones.

Medidas a adoptar

Los principales objetivos de la Unión Europea en materia de Cambio Climático consisten en reducir al menos un 40% las emisiones hasta 2030, así como que el aumento de la temperatura media mundial se mantenga a largo plazo muy por debajo de los 2 grados centígrados sobre los niveles preindustriales.

En este escenario cabe reflexionar sobre las actuaciones que están a nuestro alcance para conseguir invertir la situación y lograr los objetivos fijados en las cumbres internacionales del clima.

En Castilla-La Mancha, a través de la Estrategia Regional de Mitigación y Adaptación frente al Cambio Climático 2010-2012-2020 (ERMACC) se plantean una serie de medidas que permitan a los distintos sectores trabajar de manera que se asegure la continuidad de su actividad en el futuro.

En el siguiente gráfico de la estrategia citada se observa el porcentaje de emisiones de GEI sobre las totales que tienen cada uno de los sectores productivos más representativos.

grafico 4

Como se puede observar, la agricultura se encuentra entre los sectores productores de GEI, debido, entre otros motivos, a las emisiones producidas por las digestiones de los rumiantes, uso de fertilizantes, emisiones del suelo, etc.

Cuando hablamos de emisiones, lo hacemos desde el punto de vista antropogénico, es decir, las emisiones que son producidas de manera directa por el ser humano. Hay otra serie de emisiones naturales sobre las que no tendríamos capacidad de intervención.

Una característica del sector agrario que no posee la mayoría de los sectores es la capacidad de efecto sumidero de GEI, mediante la absorción de carbono que se produce en los procesos biológicos tanto de las planteas, como del suelo, a través de la fijación de carbono en el mismo. Entendemos que este aspecto debe ser potenciado y puesto en valor de tal forma que se pueda cuantificar y darle el valor que realmente tiene.

Es importante mitigar el cambio climático a través de medidas que reduzcan las emisiones de GEI, pero también es muy importante la adaptación a los cambios que se producirán en la manera de producir alimentos en las próximas décadas.

En la ERMACC, se definen 300 medidas entre mitigación (231 medidas), adaptación (64 medidas) y cooperación (5 medidas), para cumplir los objetivos planteados. De las medidas citadas, 38 de mitigación y 12 de adaptación pertenecen al sector de la agricultura.

En el siguiente gráfico se ven los porcentajes de medidas definidos para cada sector:

grafico 5

Veamos algunos ejemplos de medidas de mitigación y adaptación diseñadas para el sector de la agricultura:

Medidas de mitigación:

• Medida 42: Incentivar la adquisición de maquinaria para su utilización en común (servicios compartidos y cooperativas de explotación comunitaria de la tierra)
• Medida 46: Impulso, apoyo, seguimiento, análisis y asesoramiento a las iniciativas de incorporación de energías renovables en el sector agrícola.
• Medida 50: Impulsar la entrada de los productos agroecológicos en los supermercados/mercados locales/regionales como medio de fomento de sistemas de producción más sostenibles.
• Medida 60: Impulso y promoción de proyectos piloto para el cálculo de la huella de carbono y/o el balance de emisiones GEI de determinados productos agrícolas y agroindustriales de marcado interés regional.
• Medida 72: Fomentar prácticas de manejo que supongan un uso más eficiente y sostenible de los recursos. Promover las Buenas Prácticas en la agricultura.

Medidas de adaptación:

• Medida 233: Estudio de las consecuencias que pueden tener a nivel socioeconómico las variaciones de las producciones agrícolas, ganaderas y de los productos transformados posteriormente.
• Medida 237: Identificar Genotipos con resistencia o tolerancia a nuevas plagas y enfermedades que puedan aparecer como consecuencia del Cambio Climático (selección genética vegetal).
• Medida 239: Incorporación del componente Cambio Climático en toda la planificación y gestión agrícola.
• Medida 240: Introducción de variedades que presenten caracteres seleccionados para la Adaptación. Mantenimiento de variedades autóctonas.

Toda esta batería de medidas tiene como objetivos tanto la reducción de la contribución de emisiones como la supervivencia del sector agroalimentario respecto a los futuros cambios de las condiciones climáticas.

foto 3

Una visión global

Las actuaciones que tienen efectos sobre el clima son muy variadas, a mayor o menor escala, realizadas individualmente o por grandes empresas. Pero no son sólo las emisiones de gases de efecto invernadero lo que afecta al clima. Asuntos como la gestión de residuos, el consumo de agua y energía, la optimización de recursos, influyen sobre el desarrollo del medio ambiente a escala global.

Nuestra implicación en que realmente se invierta el cambio climático y no se cumplan las previsiones más negativas al respecto estará en función de las medidas a nivel particular que desarrollemos. De esta forma, el cambio de hábitos de consumo, transporte, ahorro energético y de agua, etc, es el único medio para que los efectos sean visibles a nivel global.

Esperamos que todos nos concienciemos de la necesidad de actuar de manera inmediata, comenzando por los gobiernos de los países más influyentes a nivel mundial, y que se tenga en cuenta la proyección a largo plazo y no sólo la visión cortoplacista, ya que cuando hablamos de cambio climático y evolución de condiciones globales, los tiempos cambian.