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¿Has comido algo después de caer al suelo? ¿Has hecho alguna vez una mayonesa con huevos de las gallinas de la vecina? ¿Alguna vez no te has lavado las manos después de ir al baño? Contestar afirmativamente al menos a una de estas preguntas supone haber puesto en riesgo tu salud o la de los que nos rodean.

Aunque no implica el mismo riesgo un suelo de nuestra casa que del suelo del baño portátil de la feria. Ni tenemos las mismas garantías con huevos sometidos a controles que huevos de las gallinas de nuestra vecina. Y en algunas ocasiones, si no nos lavamos las manos después de ir al baño podemos volver con más bacterias en las manos que antes de entrar.

¿Conocemos los riesgos que pueden implicar las prácticas que hacemos diariamente en nuestras cocinas? Prácticas como estas que estarían prohibidas en la industria alimentaria pueden ser rutinarias en nuestras casas. Y esto implica riesgos.

Seguridad en los alimentos

Las empresas hacen grandes esfuerzos humanos y técnicos para ofrecer a los consumidores unos productos con unas elevadas garantías. Cada producto que se pone en el mercado tiene detrás un trabajo de elaboración, control y verificación que ayuda a garantizar que sea seguro para el consumidor. Los técnicos que están detrás de la producción de alimentos son conscientes de que un pequeño fallo puede causar daños graves y hasta consecuencias mortales, por lo que tienen entre sus objetivos alcanzar el riesgo cero, aún a sabiendas de que éste no existe. Entonces, ¿por qué dudamos de la seguridad de determinados productos o ingredientes?

embarazo

Además, las empresas cuando ponen en el mercado productos tienen en cuenta diferentes ámbitos de actuación, desde el ámbito general hasta el ámbito individual. Desde los grupos más sensibles como los bebés, las mujeres embarazadas o los ancianos hasta las personas alérgicas o intolerantes a determinados alimentos son considerados en los requisitos de producción de las industrias o establecimientos alimentarios. Además, este grupo de población de alérgicos e intolerantes cada vez más amplio requiere de una información más precisa en el etiquetado que haga consumir con seguridad los alimentos.

Formación de los consumidores

Podemos hacer unos productos totalmente inocuos para el consumidor y que el propio consumidor haga de ellos unos productos no seguros. En la actualidad tenemos un consumidor con un alto grado de información que se facilita a través de los productos pero, ¿tenemos un consumidor formado en manipular alimentos de forma segura? Desde mi punto de vista creo que aún nos queda un camino por recorrer en la formación de los consumidores. Más aún cuando vemos en las noticias que la mayor parte de las intoxicaciones se producen en nuestro hogar.

lavarse las manos

Conocer las prácticas seguras en el hogar, el concepto de contaminación cruzada (que bien conoce la población alérgica), los riesgos de uso de cada alimento, utensilios y electrodomésticos así como de los métodos de conservación deberían formar parte de las asignaturas en los colegios. Además en estos últimos años la cocina es foco de atención a través de realities shows que además de hacer de la comida una necesidad para el ser humano lo convierte en un hobby y en un momento de disfrute del paladar. Pero en ningún caso debe poner en riesgo nuestra salud, por ello debemos conocer a qué riesgos nos exponemos al manipular alimentos.

Esperemos que esta época de la tecnología y la comunicación nos convierta en unos consumidores más formados que nos permita tener una mayor calidad de vida.