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Jesús Julián Casanova. Viticultor, 32 años, tesorero de la Cooperativa El Progreso, de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) y miembro del Consejo Rector de Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha

Jesús Julián Casanova se incorporó a la agricultura con 18 años recién cumplidos; perteneciente a familia agricultora, puede decirse que lo lleva en la sangre. Posee explotaciones de uva y aceituna y no está acogido a las ayudas para jóvenes agricultores, “las ayudas de antes no eran tan seductoras como las de ahora”.

En concreto estas ayudas, emitidas por la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha, llevan ya muchos años en vigor, sin embargo en la actualidad se han hecho más “atractivas”, con la pretensión de impulsar el relevo generacional del sector y “animar” a los jóvenes a trabajar en la agricultura y la ganadería, porque es imprescindible contar con ellos, el sector los necesita.

P: Aunque no estés acogido a ninguna ayuda, dentro de tu experiencia como agricultor, ¿qué crees que supone el que la Consejería otorgue estas ayudas específicas?
R: Siempre he estado a favor de este tipo de ayudas, porque el sector desde hace años está muy envejecido y la Administración, sacando estas ayudas, hace muy buena función, prueba de ello es que el sector se está renovando. Creo que habría que dejarlas durante muchos años, porque hace falta que haya más jóvenes.
Ahora, además, están mejor estructuradas y la cuantía es más atractiva, porque entonces eran en torno a los 15.000 euros.

P: Como miembro de una cooperativa que eres, ¿crees que para un joven agricultor es una salvaguarda para el desarrollo de su actividad?
R: Yo llevo ocho años vinculado a las cooperativas, primero a la cooperativa El Rubial y después a El Progreso, donde soy tesorero desde hace seis años.
Creo que a la hora de formar un Consejo Rector, cuanto más equilibrado sea, mejor; gente tanto de edad más avanzada como gente joven. Tenemos otra forma de ver el mundo y la cooperativa se vuelve más dinámica y hay más ganas de hacer cosas.

La cooperativa me enriquece mucho personalmente, porque ves cómo funciona el sector. Para mí el modelo idóneo es el cooperativo.

Siempre que te incorporas a la agricultura lo idóneo es hacerlo dentro de una cooperativa; incorporarte y luego ser cooperativista. Hoy en día el principal factor por el que yo recomendaría ser socio de una cooperativa es porque te permite dar un mayor valor añadido a tus productos, defenderlos mejor en el mercado global.

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